
Rafael es uno de los tres arcángeles a los que la Biblia llama por su nombre, junto con Miguel y Gabriel. Su nombre hebreo significa «Dios sana». Aparece en el libro de Tobías, donde él mismo se presenta como «uno de los siete ángeles que están siempre presentes ante la gloria del Señor».
El relato bíblico cuenta que Tobit, un judío piadoso desterrado en Nínive que había quedado ciego, envió a su hijo Tobías a cobrar un dinero en Media. Rafael, bajo la apariencia de un joven llamado Azarías, se ofreció a acompañarlo. Durante el viaje lo protegió, le enseñó a usar el pez que habían sacado del río Tigris para liberar a Sara, la joven con la que Tobías se casaría, de la desgracia que la afligía, y al regreso le indicó cómo curar la ceguera de su padre. Solo entonces reveló su verdadera identidad y los exhortó a bendecir a Dios. Por eso la tradición cristiana lo ve como guía de los caminantes, protector de los matrimonios y sanador de los enfermos.
Desde la reforma del calendario de 1969, se celebra junto con los arcángeles Miguel y Gabriel el 29 de septiembre; antes tenía su fiesta propia el 24 de octubre, fecha que aún se mantiene en algunos lugares. Es patrono de los viajeros, de los enfermos y del personal sanitario, y es especialmente venerado en Córdoba, España, que lo tiene como custodio de la ciudad.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.