
Miguel es uno de los tres arcángeles que la Biblia menciona por su nombre, junto con Gabriel y Rafael, y la Iglesia los celebra juntos el 29 de septiembre. Su nombre en hebreo es una pregunta: «¿Quién como Dios?», que se entiende como afirmación de que nadie se iguala a Dios. En el libro de Daniel aparece como el gran príncipe que protege al pueblo de Israel; la carta de Judas lo llama arcángel, y el Apocalipsis lo presenta al frente de los ángeles en la lucha contra el dragón, figura de Satanás, que es arrojado del cielo.
Por eso la tradición cristiana lo ha visto como defensor del pueblo de Dios y de la Iglesia frente al mal, y como protector de las almas en la hora de la muerte. Se le representa con armadura, espada o lanza, venciendo al demonio, y a veces con una balanza. Su culto es muy antiguo tanto en Oriente como en Occidente. Entre sus grandes santuarios están el de Monte Sant'Angelo, en el Gargano (Italia), ligado a una aparición que la tradición sitúa a finales del siglo V, y el de Mont-Saint-Michel, en Normandía.
El papa León XIII compuso una oración a san Miguel que durante décadas se rezó al final de la misa y que hoy muchos fieles siguen rezando. Se le invoca como protector de la Iglesia y es patrono de numerosas ciudades, parroquias e instituciones en todo el mundo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.