Pascasio fue obispo de Vienne, en el valle del Ródano, en la actual Francia, a finales del siglo III y comienzos del IV. Las listas episcopales antiguas de esa sede, una de las más antiguas de la Galia, lo sitúan como undécimo obispo, sucesor de san Simplicio. Vivió los años de la gran persecución de los emperadores Diocleciano y Maximiano, a la que sobrevivió, y le correspondió reorganizar la vida de su diócesis cuando llegó la paz para la Iglesia.
No se conservan escritos suyos, pero los martirologios antiguos coinciden en elogiar su erudición y la santidad de su vida. Una tradición posterior le atribuye el hallazgo en el Ródano de reliquias de san Mauricio, jefe de la legión tebana martirizada en Agauno, y su traslado a una iglesia de Vienne que desde entonces habría tomado el nombre del mártir. Este relato no puede comprobarse con documentos de la época, pero explica la antigua devoción de la diócesis a san Mauricio.
Se suele fechar su muerte hacia el año 312. Su memoria se ha mantenido en Vienne como la de uno de los obispos que guiaron a la comunidad cristiana en el paso de la persecución a la libertad religiosa, pocos años antes del edicto de Milán.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.