
Olaf (Olav) Haraldsson nació hacia 995 en Noruega, en una familia noble. En su juventud participó en expediciones vikingas por el Báltico, Inglaterra y Francia, y luchó en Inglaterra al servicio del rey Etelredo contra los daneses. Según la tradición, recibió el bautismo en Ruan, en Normandía. Hacia 1015 regresó a Noruega y logró imponerse como rey de la mayor parte del país, hasta entonces dividido y en buena parte sometido a daneses y suecos.
Como rey se propuso consolidar el cristianismo, que había comenzado a extenderse con reyes anteriores. Llamó a sacerdotes y obispos de Inglaterra, entre ellos Grimkell, y promovió leyes eclesiásticas que organizaron la Iglesia en el país, aunque sus métodos, propios de su tiempo, fueron a veces duros. La oposición de parte de la nobleza y la presión del rey danés Canuto el Grande lo obligaron a exiliarse en 1028.
Al intentar recuperar el trono, murió en la batalla de Stiklestad el 29 de julio de 1030. Poco después su cuerpo fue venerado como el de un santo, y el obispo Grimkell lo declaró tal en 1031. Sobre su tumba se levantó la catedral de Nidaros, en Trondheim, que fue durante la Edad Media uno de los grandes centros de peregrinación del norte de Europa. Es el patrono de Noruega, y su fiesta, Olsok, se celebra el 29 de julio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.