
Nicolás fue obispo de Mira, en Licia, en la costa sur de la actual Turquía, en la primera mitad del siglo IV. Es uno de los santos más populares de la cristiandad, tanto en Oriente como en Occidente, aunque los datos históricos seguros sobre su vida son muy escasos y casi todo lo que se cuenta de él procede de relatos posteriores.
Según la tradición, nació en Patara, en la misma región, en una familia cristiana acomodada, y heredó joven una fortuna que repartió entre los necesitados. El relato más conocido cuenta que, para evitar que tres jóvenes pobres fueran entregadas a la prostitución por falta de dote, arrojó de noche por la ventana de su casa bolsas de oro. Elegido obispo de Mira, habría sufrido la cárcel en la persecución de Diocleciano y, según algunas fuentes tardías, habría participado en el Concilio de Nicea de 325. Se le atribuyen también intervenciones a favor de inocentes condenados injustamente y de marineros en peligro.
Murió hacia mediados del siglo IV. En 1087 unos marineros italianos trasladaron sus restos de Mira a Bari, donde se veneran en la basílica de San Nicolás, centro de peregrinación para católicos y ortodoxos. Es patrono de los niños, de los marineros, de Bari y de Rusia, entre otros. Su figura de donante generoso dio origen, a través de las tradiciones del norte de Europa, al personaje de Santa Claus. Su fiesta es el 6 de diciembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.