Marcelo fue obispo de Die, una pequeña ciudad del sureste de la Galia, en la segunda mitad del siglo V. Era hermano de san Petronio, su predecesor en la sede, que lo ordenó diácono y lo tuvo como colaborador durante años. A la muerte de Petronio, el pueblo lo eligió obispo por aclamación, como era frecuente en la época. Según la tradición, Marcelo intentó huir y esconderse para evitar el cargo, pero fue encontrado y llevado de vuelta a la ciudad.
Fue consagrado por san Mamerto, obispo de Vienne, lo que provocó una queja del obispo de Arlés, que consideraba que le correspondía a él esa ordenación. El caso llegó al papa Hilario, que pidió que se respetaran los derechos de Arlés, aunque Marcelo permaneció como obispo. Su episcopado transcurrió en un tiempo difícil, cuando el sur de la Galia estaba bajo el dominio de reyes visigodos y burgundios que profesaban el arrianismo. Por su fidelidad a la fe católica fue desterrado por el rey visigodo Eurico, y más tarde sufrió también prisión.
Murió hacia el año 510, después de un largo episcopado. Su vida fue escrita siglos después, por lo que algunos detalles son inciertos. Es patrono de la diócesis de Die junto con su hermano Petronio, y en Barjols, en Provenza, donde se conservan reliquias suyas, se celebra en su honor la fiesta tradicional de las «Tripettes».
Biografía: redacción de Misa de Hoy.