Santo

San Julián Sabas

Se celebra el 14 de enero

Julián, llamado por sus paisanos Sabas, que en siríaco significa anciano, fue un ermitaño del siglo IV que vivió en una cueva en la región de Osroene, en la Mesopotamia romana, cerca del Éufrates. Lo conocemos sobre todo gracias al obispo e historiador Teodoreto de Ciro, que recogió su recuerdo en su Historia de los monjes de Siria. Llevaba una vida de penitencia muy rigurosa, con ayunos prolongados, y reunió en torno a sí a algunos discípulos.

En aquella época la Iglesia de Antioquía estaba dividida por la controversia arriana, que negaba la plena divinidad de Cristo y gozaba del favor del emperador Valente. El obispo san Melecio había sido desterrado, y los partidarios del arrianismo hicieron correr el rumor de que el venerado ermitaño compartía sus ideas. Los fieles católicos le rogaron que acudiera a la ciudad para desmentirlo. Julián, que detestaba el bullicio urbano, aceptó dejar su soledad, y hacia el año 372 se presentó en Antioquía, donde confesó públicamente la fe del concilio de Nicea. Según Teodoreto, su presencia fortaleció a los católicos y atrajo a muchas personas; la tradición le atribuye también curaciones durante esa estancia.

Cumplida su misión, regresó a su cueva, donde murió poco después, probablemente antes del año 378. Los hagiógrafos griegos le atribuyeron numerosos milagros. Se le recuerda el 17 de enero como ejemplo de monje contemplativo que salió del desierto para defender la fe.

Biografía: redacción de Misa de Hoy.

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