
Lupo, conocido en Francia como Saint Loup, fue arzobispo de Sens, en el centro-norte de Francia, a comienzos del siglo VII, en tiempos de los reyes merovingios. Sucedió en la sede a san Artemio y se distinguió por su dedicación pastoral y su vida de oración. En las guerras entre los reinos francos apoyó al heredero del rey Teoderico II.
Cuando el rey Clotario II se adueñó de Borgoña, envió a la región a un administrador llamado Farulfo, que se enfrentó con el obispo. Según su biografía, Lupo le dijo que era más conveniente para el pueblo ser guiado por sus pastores que obedecer ciegamente a los príncipes. Farulfo lo acusó ante el rey, con la complicidad de un abad que aspiraba a ocupar su sede, y Clotario desterró a Lupo a una región apartada de su reino. La tradición cuenta que allí evangelizó a habitantes que aún eran paganos y obtuvo muchas conversiones.
Los fieles de Sens y otros obispos pidieron al rey que lo dejara volver. Clotario, convencido de su inocencia, lo recibió con honores y le permitió regresar a su sede, donde murió hacia el año 623. Según una tradición, durante un asedio de Sens hizo tocar las campanas de la catedral y los atacantes huyeron asustados, lo que lo convirtió en patrono invocado contra los peligros de la guerra. Numerosas localidades de Francia llevan su nombre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.