
Gil, o Egidio, fue un ermitaño y abad que vivió en Provenza, en el sur de la actual Francia, probablemente entre los siglos VII y VIII. De su vida real se sabe muy poco: es seguro que existió un monasterio fundado por él cerca de la desembocadura del Ródano, alrededor del cual nació la ciudad de Saint-Gilles. Casi todo lo demás procede de una biografía escrita siglos después, de carácter legendario, que se hizo muy popular en la Edad Media.
Según esa leyenda, Gil era un griego de Atenas que, para huir de la fama que le daban sus milagros, se retiró a vivir en un bosque, donde una cierva lo alimentaba con su leche. Un día un rey que estaba de caza persiguió al animal hasta la cueva del ermitaño, y una flecha hirió a Gil. Arrepentido, el rey lo visitó con frecuencia y le ayudó a fundar un monasterio. Por esta historia se le representa con una cierva y con una flecha clavada.
En la Edad Media la abadía de Saint-Gilles fue uno de los grandes centros de peregrinación de Europa y una etapa del camino a Santiago de Compostela. Gil figura entre los llamados catorce santos auxiliadores, invocados en necesidades particulares, y es patrono de las personas con discapacidad y de los mendigos. Muchas iglesias llevan su nombre, entre ellas la catedral de Saint Giles en Edimburgo. Su fiesta es el 1 de septiembre.
Oración
Oremos
Tú, Señor, que concediste a San Egidio el don de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de que, viviendo fielmente nuestra vocación, tendamos hacia la perfección que nos propones en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.