
Lorenzo Han I-hyong fue un laico coreano, padre de familia y catequista, en la primera mitad del siglo XIX. En aquella época el cristianismo estaba prohibido en el reino de Joseon, y la pequeña comunidad católica, nacida a finales del siglo XVIII por iniciativa de laicos coreanos que habían conocido la fe a través de libros llegados de China, vivía en la clandestinidad, con muy pocos sacerdotes y bajo la amenaza constante de persecución.
Lorenzo dedicó su vida a enseñar la fe a otros cristianos, a sostener a las comunidades y a colaborar con los misioneros y con el padre Andrés Kim Taegon, el primer sacerdote coreano. En 1846, cuando Andrés Kim fue detenido, las autoridades lanzaron una nueva ola de arrestos contra quienes lo habían ayudado. Lorenzo fue capturado, interrogado y torturado para que renegara y denunciara a otros fieles, sin conseguirlo.
Murió en Seúl en septiembre de 1846, a consecuencia de los golpes recibidos, pocos días después de la ejecución del padre Andrés Kim y junto con otros cristianos, hombres y mujeres, detenidos en la misma persecución. Fue beatificado en 1925 y canonizado por Juan Pablo II en Seúl el 6 de mayo de 1984, junto con otros 102 mártires coreanos. Su memoria se celebra el 20 de septiembre, en la fiesta común de los mártires de Corea, en la que la Iglesia destaca el papel decisivo que tuvieron los laicos en la fe del país.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.