
José María de Yermo y Parres nació el 10 de noviembre de 1851 en la hacienda de Jalmolonga, en Malinalco, en el actual Estado de México. Su madre murió poco después de su nacimiento y fue educado por su padre y una tía. Tras una primera etapa con los Padres Paúles, de los que salió, fue ordenado sacerdote en 1879 para la diócesis de León, en Guanajuato, donde se ganó pronto fama de buen predicador.
Destinado a dos pequeñas iglesias de las afueras de León, quedó impresionado por la miseria de la zona y, según se cuenta, por el abandono de unos recién nacidos que encontró comidos por los cerdos en la calle. En 1885 fundó el asilo del Sagrado Corazón para acoger a niños y ancianos pobres, y con las primeras colaboradoras dio inicio a la congregación de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres. A partir de ahí abrió escuelas, hospitales, asilos y una casa para mujeres que querían dejar la prostitución, en Puebla. Su vida estuvo también marcada por incomprensiones y conflictos con autoridades eclesiásticas, que soportó sin abandonar su obra.
Murió en Puebla el 20 de septiembre de 1904. Fue beatificado en 1990 y canonizado por Juan Pablo II el 21 de mayo de 2000, junto con un grupo de mártires mexicanos, por lo que hoy se le venera como san José María de Yermo y Parres. Sus religiosas trabajan en México y en otros países de América, Europa y África.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.