Joaquín He Kaizhi nació en 1774 en la provincia de Guizhou, en el sur de China. Conoció el cristianismo hacia los veinte años y recibió el bautismo, y desde entonces vivió su fe con fervor, en un tiempo en que el cristianismo estaba prohibido en el Imperio chino y los creyentes eran perseguidos periódicamente.
En la persecución de 1814 fue detenido, llevado a Guiyang, la capital provincial, y torturado para que renegara de su fe. Al mantenerse firme, fue condenado al destierro en las lejanas tierras de Mongolia, donde pasó muchos años. Cumplida la condena, volvió a su tierra y siguió siendo un cristiano ejemplar. La comunidad le confió la tarea de catequista, que desempeñó con dedicación, y costeó la construcción de un oratorio para las reuniones de los fieles.
Su actividad hizo que fuera detenido de nuevo en 1839. Tras nuevos interrogatorios y torturas, se negó otra vez a apostatar y fue condenado a muerte. Murió estrangulado en Guiyang el 9 de julio de 1839. Fue canonizado por el papa Juan Pablo II el 1 de octubre de 2000, junto con otros 119 mártires de China, cuya memoria común se celebra el 9 de julio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.