San Jacinto Cracovia
Santo

San Jacinto Cracovia

Se celebra el 17 de agosto

San Jacinto

En Cracovia, en Polonia, san Jacinto,  presbítero de la Orden de Predicadores, que fue designado por  santo Domingo para propagar la Orden en aquella nación y,  teniendo por compañeros al beato Ceslao y a Enrique Germánico,  predicó el Evangelio en Bohemia y Silesia (1257).

La  Iglesia está en plena era feudal propia de la época.  Los obispos y abades son grandes señores con mucho poder  e influencia incluso en las decisiones políticas de los nobles  y reyes. También un Francisco de Asís habla a las  aves y un Domingo está convirtiendo herejes. Roma ha conseguido  centralizar la disciplina y liturgia y se ve en la  obligación de atender a todos los asuntos; hace mucho por  arreglar las complicadas cosas de los reinos y algunas se  escapan a su control.

Jacinto en hijo de los condes de  Konskie; nació en el castillo de Lanka, fortaleza que domina  la villa polaca de Gross-Stein. Estudió en Praga, hizo derecho  en Bolonia y cursó teología en París. Con tal curriculum  es nombrado canónigo de Cracovia.

Un viaje a Roma va a  influir de modo decisivo en su vida. Iba a la  Ciudad Eterna acompañando con otros clérigos a su tío Yvon  Odrowaz, entonces obispo de Cracovia, para hacer visita reglamentaria al  Papa; ésta es la ocasión para conocer a Santo Domingo  de Guzmán que está allí cumpliendo encargos de Honorio III.  El encuentro del buen obispo con el santo fundador tuvo  lugar con ocasión de un milagro reciente. Y el motivo  fue la súplica y el ruego esperanzado de conseguir religiosos  misioneros para Cracovia que estaba necesitada de sacerdotes y de  instrucción. No cuenta Domingo con predicadores polacoparlantes. Pero cuatro de  los acompañantes del obispo polaco se muestran dispuestos a ser  recibidos por el fundador entre los dominicos; como son ya  sacerdotes, reciben una formación específica intensiva: corto noviciado, retoques de  espíritu y ¡a predicar y fundar conventos!. Han aprendido unas  normas sencillas: alabar a Dios, dar doctrina y estar dispuestos  a sellar con su sangre su verdad.

Cracovia está situada en  una planicie ondulada, bañada por el Vístula y cercada de  bosques de pinos. La ciudad está defendida por fuertes murallas.  El día de todos los santos del 1222 llegó Jacinto  ya dominico y misionero. Se va haciendo conocer por los  labriegos y artesanos. Tiene fama de taumaturgo. Construye un primer  convento de madera y luego le llegan donaciones hasta que  Cracovia se llega a convertir en cuna de predicadores del  norte de Europa.

La frontera oriental limita con Prusia, aún un  país pagano, semibárbaro e idólatra. Allí va Jacinto a ser  su misionero. Y le sigue la fama de los milagros.  Luego será la gran Rusia, con sus estepas heladas y  desiertas, la que recorrerá Jacinto, llegando hasta Kiev. Por aquellas  tierras sí que conocen las gentes a Jesús; pero son  cismáticos quienes han predicado el Evangelio. La Iglesia católica occidental  que obedece a Roma no tiene nada que hacer; pero  una curación milagrosa de la ceguera de la hija del  príncipe Wladimiro le abre la posibilidad de fundar el primer  monasterio occidental en Rusia.

Vienen las invasiones tártaras con Batou, hijo  de Gengis-Kan, al frente de sus implacables y demoledoras huestes  que llegaron a las mismas puertas de Hungría, Polonia y  Austria, haciendo temblar a todo el occidente; hicieron que Jacinto  hubiera de interrumpir sus quehaceres apostólicos y replegarse al interior  del continente hasta que pudiera volverse a reemprender la siembra.

La  leyenda áurea lo hace fundador de conventos en Noruega, Suecia,  Finlandia, Escocia, Irlanda, Bulgaria, Hungría y no se sabe por  cuántos sitios más. No se dispone de datos históricos con  los que puedan apoyarse todas estas correrías del santo. Más  bien parece que son producto de la imaginación o que  intentan afirmar que fueron sus inmediatos discípulos quienes llegaron a  hacer lo que materialmente él no pudo.

Muere Jacinto (o Jacek,  como debió ser su genuino nombre) en su convento de  Cracovia, el 15 de Agosto de 1257, dejando sembrada Polonia  de innumerables conventos y de frailes. No extraña por ello  que los polacos lo tengan como patrón principal. Hizo irradiar  el Evangelio hasta los confines de Europa con éxitos apostólicos  en ocasiones no muy duraderos, pero que afianzaban la fe  en su patria, siempre que la proyectaba hacia el exterior  de sus fronteras.

BUTLER, Lives of the Saints; KNOPFLER in Kirchenlex.;HEIMBUCHER, Die Orden u. Kongreg., II (Paderborn, 1907), 110, 154;  BERTOLOTTI, Vita di San Giacinto (Monza, 1903); Lebensbeschr. der Heil. und Sel. des Dominikanerordens (Dulmen, 1903); FLAVIGNY, H. et ses compagnons (Paris, 1899).

Fuente de la biografía: Evangelizo.org.

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