San Farón vivió en el siglo VII en el reino franco de Neustria, en el norte de la actual Francia. Pertenecía a una familia noble muy cercana a los reyes merovingios y era hermano de santa Fara, fundadora de la abadía de Faremoutiers, y de san Cagnoaldo, obispo de Laon. En su juventud sirvió en la corte y ocupó cargos de confianza junto a los reyes.
Estaba casado, pero, animado por su hermana, decidió consagrarse a Dios. Su esposa aceptó también la vida religiosa y él se incorporó al clero de Meaux. Hacia el año 628, al quedar vacante la sede, fue elegido obispo de esa ciudad, cargo que ejerció durante unos cuarenta años. Destinó gran parte de sus bienes a la Iglesia, fundó parroquias y monasterios, entre ellos el de la Santa Cruz en Meaux, que más tarde llevaría su nombre, y promovió la evangelización de las zonas rurales de su diócesis.
Fue también un obispo hospitalario: acogió al monje irlandés san Fiacre, a quien ayudó a establecerse como ermitaño en su diócesis, y en el año 668 hospedó a san Adrián, que viajaba hacia Inglaterra. Murió hacia el año 672. Su biografía fue escrita unos dos siglos después y contiene elementos legendarios, pero su culto es antiguo y sigue vivo en la diócesis de Meaux.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.