San Esteban fue abad del monasterio benedictino de San Pedro de Cardeña, cerca de Burgos, y con él la Iglesia venera a los doscientos monjes de su comunidad que, según la tradición, fueron asesinados en una incursión musulmana. Cardeña era entonces uno de los monasterios más importantes de Castilla, situado en una zona fronteriza que sufría con frecuencia las campañas militares procedentes de al-Ándalus.
Las fuentes no coinciden en la fecha. Una inscripción conservada en el claustro sitúa el ataque en el siglo IX, pero muchos historiadores lo relacionan con las campañas del califa Abderramán III a mediados del siglo X, en particular con la del año 953, cuando el general Gálib atacó Castilla aprovechando las divisiones entre el rey de León y el conde Fernán González. Según la tradición, el 6 de agosto las tropas llegaron al monasterio, lo saquearon y dieron muerte a los monjes, que fueron enterrados en el claustro, desde entonces llamado de los Mártires.
El monasterio fue restaurado poco después y se convirtió en centro de peregrinación. La memoria de los mártires se mantuvo viva durante siglos, alimentada por relatos de prodigios, y en el siglo XVI se reunió documentación para pedir su reconocimiento. La Santa Sede autorizó su culto a comienzos del siglo XVII. San Pedro de Cardeña, ligado también a la historia del Cid, que fue enterrado allí, sigue habitado por monjes. La memoria de san Esteban y sus compañeros se celebra el 6 de agosto.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.