Domnino fue un cristiano de Tesalónica, la principal ciudad de Macedonia, en el norte de Grecia, que murió mártir a comienzos del siglo IV, durante la persecución del emperador Maximiano, colega de Diocleciano en el gobierno del Imperio. Tesalónica fue en esos años escenario de numerosos martirios, entre ellos el del célebre san Demetrio, patrono de la ciudad.
Su nombre está bien atestiguado en los martirologios antiguos, aunque en ellos aparece acompañado de listas variables de otros mártires cuyos nombres cambian de una fuente a otra; por eso el Martirologio Romano actual ha conservado solo el de Domnino, el único seguro. Los calendarios de la Iglesia griega lo recuerdan también y transmiten un relato de su pasión. Según ese relato, era un hombre de gran piedad que, interrogado por su fe, mantuvo la serenidad y se negó a renegar de Cristo; fue torturado, sacado fuera de la ciudad y finalmente ejecutado. Los detalles de la narración son tardíos y deben tomarse con prudencia.
Lo que sí está bien establecido es la antigüedad de su culto, que muestra que la comunidad cristiana de Tesalónica conservó su memoria entre los testigos de la fe de aquella época. El Martirologio Romano lo recuerda el 30 de marzo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.