San Basílides es un mártir de los primeros siglos venerado en las afueras de Roma, en el lugar llamado Lorium, junto a la vía Aurelia, a unas doce millas de la ciudad. Allí existió desde antiguo un sepulcro honrado por los cristianos, y es esa memoria local la que el Martirologio Romano recoge en su breve elogio.
De su vida no se conoce nada seguro: ni la fecha exacta de su muerte ni las circunstancias de su martirio. Durante siglos se le celebró junto a otros mártires, Cirino, Nabor y Nazario, pero los estudios históricos concluyeron que ese grupo era fruto de confusiones entre personajes distintos, y la reforma del martirologio dejó solo la mención de Basílides y del lugar de su sepultura, que es lo que puede afirmarse con fundamento.
Su caso es representativo de muchos mártires romanos de los que solo ha llegado el nombre y la tumba, conservados por la devoción de las comunidades que siguieron visitando su sepulcro. Se le recuerda el 12 de junio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.