Auberto fue obispo de Cambrai y de Arrás, en el norte de la actual Francia, en el siglo VII, en la época de los reyes merovingios. Su biografía antigua, escrita varios siglos después, aporta pocos datos seguros. Se sabe que fue elegido obispo hacia el año 633 y que gobernó la diócesis durante varias décadas, hasta su muerte, hacia el 669.
Su episcopado coincidió con un periodo de gran expansión del monacato en las tierras de lo que hoy son el norte de Francia y Bélgica, y Auberto fue uno de sus impulsores. Apoyó al ermitaño san Gisleno, que fundaba un monasterio cerca de Mons, y consagró su iglesia, a pesar de las críticas que le habían llegado contra él. Ayudó a encontrar su camino a un joven clérigo llamado Landelino, que había abandonado su formación y llevado una vida desordenada, y que tras su conversión se hizo monje y fundador de monasterios. También acompañó la vocación religiosa de nobles como san Vicente Madelgario y su esposa santa Valdetrudis, y de otros personajes de la época.
Participó en el traslado de las reliquias de san Fursey en Péronne. Fue sepultado en la iglesia de San Pedro de Cambrai, que más tarde se convirtió en una abadía de canónigos que llevó su nombre. Su fiesta se celebra el 13 de diciembre, y es recordado en la tradición local como patrono de los panaderos de la región.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.