
Francisco Marinoni nació en Venecia en 1490, en una distinguida familia originaria de Bérgamo. Se hizo sacerdote y formó parte del clero de la iglesia de San Pantaleón; fue capellán y después responsable del hospital de los Incurables de Venecia, y más tarde canónigo de la basílica de San Marcos, cargo prestigioso al que renunció para llevar una vida más entregada.
En 1528 ingresó en la congregación de los Clérigos Regulares, conocidos como teatinos, fundada pocos años antes por san Cayetano de Thiene y Gian Pietro Carafa, futuro papa Pablo IV, con el fin de renovar la vida del clero en vísperas del concilio de Trento. Profesó ante ellos y tomó el nombre de Juan. Acompañó a san Cayetano a Nápoles, donde pasó el resto de su vida como predicador sencillo y eficaz, confesor y varias veces superior de la comunidad. Colaboró estrechamente con el fundador en la creación de montes de piedad, instituciones de préstamo sin usura que protegían a los pobres de los prestamistas, y rechazó el nombramiento como arzobispo de Nápoles.
Fue maestro de novicios de san Andrés Avelino, quien lo asistió en su muerte y escribió después una semblanza suya. Murió en Nápoles el 13 de diciembre de 1562. Fue beatificado en 1762 por el papa Clemente XIII, y los teatinos lo veneran como uno de los primeros frutos de santidad de su orden.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.