San Amado, en francés Amé, fue un monje y abad del siglo VII, conocido sobre todo por haber fundado el monasterio de Remiremont, en los Vosgos, en el este de Francia. Lo que se sabe de él procede de una vida escrita pocas décadas después de su muerte, que mezcla datos fiables con añadidos legendarios. Según ese relato, nació hacia el año 565 cerca de Grenoble, en una familia galorromana, y siendo niño fue llevado al monasterio de Agauno, en el actual Valais suizo, donde se formó y vivió muchos años. Allí fue ordenado sacerdote y pasó luego un tiempo como ermitaño en una gruta cercana.
Hacia el año 614 se unió a la comunidad de Luxeuil, fundada por san Columbano, y se dedicó a la predicación. Durante una de sus misiones conoció a un noble llamado Romarico, que se convirtió, entregó sus bienes y se hizo monje. Con él fundó hacia el año 620 un monasterio en una colina de las tierras de Romarico, el Habendum, que dio origen a Remiremont. Era un monasterio doble, con una comunidad de monjas, que se hizo célebre por practicar la alabanza perpetua, con coros que se turnaban en la oración día y noche.
Amado fue su primer abad y murió hacia el año 628. Su memoria, unida a la de san Romarico, se conserva especialmente en Remiremont y en la región de Lorena.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.