Agilolfo fue obispo de Colonia a mediados del siglo VIII, en la época de los mayordomos de palacio carolingios. Antes había sido monje y abad del monasterio de Stavelot-Malmedy, en las Ardenas, una de las grandes abadías del reino franco de Austrasia, donde se distinguió por su vida austera y su predicación.
Durante su episcopado participó en la reorganización de la Iglesia franca impulsada en aquellos años, en la que tuvo un papel destacado san Bonifacio. Se sabe poco más de su vida con seguridad. En el siglo XI se le confundió con otro personaje del mismo nombre que había muerto de forma violenta en las luchas por la sucesión de Carlos Martel, y a partir de entonces se le presentó como mártir y se escribió una pasión legendaria. Los estudios modernos han separado las dos figuras y reconocen al obispo como un pastor santo, pero no mártir.
Murió hacia el año 750. Sus reliquias fueron trasladadas en el siglo XI a la iglesia de Santa María ad Gradus de Colonia. Su memoria se celebra el 31 de marzo y se le venera especialmente en la archidiócesis de Colonia.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.