Pablo Uchibori Sakuemon era un samurái cristiano de la península de Shimabara, en la isla japonesa de Kyūshū, en una época en que el shogunato Tokugawa había prohibido el cristianismo y perseguía con creciente dureza a los fieles que se negaban a renunciar a su fe. Formaba parte de una comunidad cristiana muy arraigada y había sufrido ya cárcel y torturas por no apostatar.
En febrero de 1627 las autoridades de Shimabara organizaron una serie de ejecuciones ejemplares. Pablo fue obligado a presenciar el martirio de sus tres hijos, a quienes cortaron los dedos para forzarlos a renegar antes de arrojarlos al mar el 21 de febrero; el más pequeño, Ignacio, tenía unos cinco años. Una semana después, el 28 de febrero de 1627, Pablo y un grupo de compañeros fueron llevados a las fuentes termales del monte Unzen, donde fueron torturados con el agua hirviente de los manantiales sulfurosos y finalmente arrojados a ellos. Según los testigos, Pablo animó hasta el final a los demás a perseverar y murió alabando al Santísimo Sacramento. Se conserva una carta suya escrita desde la cárcel.
Pablo Uchibori y sus compañeros, laicos en su mayoría, algunos de ellos catequistas o jefes de aldea, forman parte del grupo de 188 mártires japoneses beatificados en Nagasaki el 24 de noviembre de 2008, durante el pontificado de Benedicto XVI.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.