
Carlos Gnocchi nació en 1902 en San Colombano al Lambro, cerca de Lodi, en Lombardía, y fue ordenado sacerdote en Milán en 1925. Destacó como educador de jóvenes, y el cardenal Ildefonso Schuster le confió la dirección espiritual de un prestigioso colegio milanés y la atención de grupos de universitarios.
Cuando Italia entró en la Segunda Guerra Mundial, quiso acompañar a sus antiguos alumnos movilizados y se alistó como capellán militar de las tropas alpinas, primero en el frente de Grecia y Albania y luego en Rusia. Vivió la trágica retirada del invierno de 1943, en la que murieron miles de soldados. Allí se comprometió a dedicar su vida a las víctimas de la guerra.
De vuelta en Italia, acogió a huérfanos de guerra y a niños mutilados por bombas y minas, y fundó para ellos centros de acogida y rehabilitación que dieron origen a la fundación que lleva su nombre, hoy una de las mayores instituciones italianas de atención a discapacitados y enfermos. Por eso se le llamó el padre de los mutilados. Murió en Milán el 28 de febrero de 1956 y, antes de morir, dispuso donar sus córneas a dos niños ciegos, un gesto pionero en la Italia de entonces. Fue beatificado en Milán en 2009.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.