Lorenzo, llamado «el Coracero» o «Loricato», fue un penitente italiano del siglo XIII. Nació en Fanello, cerca de Siponto, en la región de Apulia, en el sur de Italia. Siendo joven causó accidentalmente la muerte de un hombre, y ese hecho marcó toda su vida: decidió dedicar el resto de sus días a expiar aquella culpa. Para ello emprendió primero la peregrinación a Santiago de Compostela, una de las grandes rutas penitenciales de la Edad Media.
A su regreso se dirigió a Subiaco, en el Lacio, el lugar donde siglos antes había vivido san Benito, y se vinculó a los monjes benedictinos de la zona. Obtuvo permiso para vivir como ermitaño en una pequeña cueva cercana al Sacro Speco, la gruta en la que el santo fundador de los benedictinos había hecho vida solitaria. Allí permaneció unos treinta años, dedicado a la oración y a penitencias muy severas. El sobrenombre de Loricato, que significa «revestido de coraza», le viene de la cota de malla con puntas que, según los testimonios, llevaba sobre el cuerpo como mortificación.
Murió en Subiaco en 1243. Poco después de su muerte, el papa Inocencio IV ordenó una investigación sobre su vida y sus milagros, cuyos documentos se conservan. Su culto fue aprobado en 1778, y se le sigue recordando en Subiaco como ejemplo de arrepentimiento y conversión.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.