
Juan Miguel Langevin nació en Ingrandes-sur-Loire, en la región francesa de Anjou. Ordenado sacerdote, fue durante años párroco de Briollay, una localidad cercana a Angers. Cuando en 1790 la Asamblea Constituyente aprobó la Constitución Civil del Clero, que la Santa Sede condenó, se negó a prestar el juramento que se exigía a los sacerdotes y fue apartado de su parroquia.
Como muchos sacerdotes llamados refractarios, siguió ejerciendo su ministerio a escondidas, atendiendo a los fieles que no aceptaban al clero constitucional. En 1793, durante la guerra de la Vendée, las tropas vandeanas lo liberaron por un tiempo, pero tras su derrota llegó el periodo del Terror y fue detenido de nuevo. Juzgado y condenado a muerte por su condición de sacerdote fiel a Roma, fue guillotinado en la plaza del Ralliement, en Angers, el 30 de octubre de 1793.
Fue el primero de una larga serie de víctimas que murieron en Angers y sus alrededores durante la Revolución por permanecer fieles a la fe católica, en su mayoría a lo largo de 1794. Juan Pablo II beatificó el 19 de febrero de 1984 a 99 de ellos, sacerdotes, religiosas y numerosos laicos, en el grupo conocido como los mártires de Angers, cuya memoria común se celebra en esa diócesis.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.