
El beato Alejo Zarycky fue un sacerdote de la Iglesia greco-católica ucraniana y mártir del régimen soviético. Nació en 1912 en Bilche, en la región de Leópolis (Lviv), entonces en Polonia, y fue ordenado sacerdote en 1936. Fue párroco en Strutyn y en Zarvanytsia, localidad conocida por su santuario mariano.
Tras la Segunda Guerra Mundial, las autoridades soviéticas suprimieron la Iglesia greco-católica en Ucrania y persiguieron a los sacerdotes que se negaron a pasarse a la Iglesia ortodoxa. Alejo fue detenido en 1948 y condenado a años de destierro en Karagandá, en Kazajistán. Liberado en 1956 por una amnistía, volvió un tiempo a su tierra, pero regresó a Kazajistán para atender pastoralmente a las comunidades católicas clandestinas, formadas en gran parte por deportados, y recorrió grandes distancias para llevarles los sacramentos.
En 1962 fue arrestado de nuevo y condenado por «vagabundeo». Murió el 30 de octubre de 1963 en el hospital del campo de Dolinka, cerca de Karagandá, con cincuenta y un años. Juan Pablo II lo beatificó en Leópolis en 2001, junto con otros mártires greco-católicos ucranianos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.