Helinando nació hacia 1160 en la región de Beauvais, en el norte de Francia, en una familia de origen flamenco. Dotado de gran talento literario, fue trovador y poeta, y gozó del favor de la corte del rey Felipe Augusto, donde llevó una vida mundana. Hacia 1182 dejó ese ambiente e ingresó en la abadía cisterciense de Froidmont, cerca de Beauvais, donde pasó el resto de su vida.
En el monasterio se entregó a la oración, al estudio y, tras ser ordenado sacerdote, a la predicación. Fue uno de los escritores eclesiásticos más destacados de su tiempo: se conservan sermones en un latín cuidado, tratados espirituales, una carta a monjes que habían abandonado el claustro y una extensa crónica universal que llega hasta comienzos del siglo XIII. En francés antiguo compuso los Versos de la muerte, un poema sobre la fugacidad de la vida que tuvo gran difusión en la Edad Media y es considerado una obra notable de la literatura francesa de su época. En 1229 predicó en la inauguración de la Universidad de Toulouse.
Murió en Froidmont hacia 1230. Aunque nunca fue canonizado formalmente, fue venerado como beato en la Orden Cisterciense, y el Martirologio Romano lo recuerda el 3 de febrero como ejemplo de quien pasó de la gloria mundana a la vida humilde del claustro.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.