
Baltasar Kagayama Hanzaemon era un samurái cristiano de Japón que servía al señor de la provincia de Buzen, en la isla de Kyushu, a comienzos del siglo XVII. Pertenecía a la familia Kagayama, uno de cuyos miembros, su primo y suegro Diego Kagayama Hayato, era un alto funcionario del señorío. El cristianismo, introducido en Japón en el siglo XVI por los misioneros jesuitas y luego por franciscanos, dominicos y agustinos, había sido prohibido por el shogunato en 1614.
El daimio Hosokawa Tadaoki, que antes había tolerado a los cristianos, exigió a sus vasallos que abandonaran la fe. Los Kagayama se mantuvieron leales a su señor en lo civil, pero se negaron a renegar. El 15 de octubre de 1619 Diego fue decapitado en Kokura, y ese mismo día Baltasar fue ejecutado en Hiji junto con su hijo pequeño Diego, de unos cuatro años. Según los testimonios, Baltasar explicó a los verdugos por qué moría contento y rezó antes de la ejecución.
Otros miembros de la familia, emparentada con los Ogasawara, sufrieron después destierro, cárcel y martirio, y se conservan cartas suyas escritas desde la prisión. Baltasar, su hijo y sus parientes fueron beatificados el 24 de noviembre de 2008 en Nagasaki, dentro del grupo de 188 mártires japoneses encabezado por Pedro Kibe Kasui, que destaca por la gran proporción de laicos y familias enteras.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.