
Ángela de Foligno es una de las grandes místicas de la Iglesia. Nació hacia 1248 en Foligno, en la región italiana de Umbría, en una familia acomodada, se casó y tuvo varios hijos. Ella misma reconoció que durante años llevó una vida centrada en las comodidades y en la vanidad. Hacia 1285 vivió una profunda conversión: se confesó e inició un camino de penitencia en el que la figura de san Francisco de Asís fue decisiva.
En pocos años perdió a su madre, a su esposo y a sus hijos. Vendió sus bienes, los repartió entre los pobres e ingresó en la Tercera Orden Franciscana. Sus experiencias espirituales, centradas en Cristo crucificado y en el amor de Dios, fueron dictadas a un fraile franciscano pariente suyo y forman el llamado Libro de la beata Ángela, una obra muy leída a lo largo de los siglos. En torno a ella se formó un grupo de discípulos que la llamaban «maestra de teólogos».
Murió en Foligno el 4 de enero de 1309. Su culto fue aprobado en el siglo XVIII y el papa Francisco la inscribió entre los santos en 2013 mediante canonización equipolente. Sus restos se veneran en la iglesia de San Francisco de Foligno.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.