
Antonio Perulles Estívill fue un sacerdote catalán miembro de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús, la asociación fundada en el siglo XIX por el beato Manuel Domingo y Sol en Tortosa. Los operarios se dedicaban sobre todo a la formación del clero, dirigiendo seminarios y colegios de vocaciones en distintas diócesis españolas, y a promover la vida espiritual de los sacerdotes.
Al estallar la Guerra Civil en julio de 1936, la persecución religiosa en la zona republicana alcanzó de lleno a esta hermandad: nueve de sus miembros fueron asesinados en diferentes lugares de España durante el verano y el otoño de aquel año. Antonio Perulles murió el 12 de agosto de 1936 en Marçà, en la comarca tarraconense del Priorat, por su condición de sacerdote.
Juan Pablo II lo beatificó en Roma el 1 de octubre de 1995, junto con los demás operarios mártires encabezados por Pedro Ruiz de los Paños, director general de la hermandad, y con un grupo de religiosos escolapios. La Hermandad de Sacerdotes Operarios lo recuerda como uno de sus mártires, testimonio de fidelidad de unos hombres que habían dedicado su vida a acompañar a los futuros sacerdotes.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.