
María Ana Mogas nació el 13 de enero de 1827 en Corró de Vall, cerca de Granollers, en la provincia de Barcelona, en una familia acomodada y creyente. Perdió a su padre a los siete años y a su madre a los catorce, y fue acogida en Barcelona por una tía suya, su madrina, que la educó con esmero y esperaba para ella un buen matrimonio.
Sin embargo, María Ana sintió la llamada a la vida religiosa. Bajo la guía del capuchino José Tous, en 1850 se unió en Ripoll a un pequeño grupo de mujeres que se dedicaban a la enseñanza de niñas, origen de la congregación de las Franciscanas Capuchinas de la Divina Pastora. Obtuvo el título de maestra y dirigió la escuela. Años después se trasladó a Ciempozuelos, cerca de Madrid, y más tarde a la capital, donde abrió nuevos colegios. Con el tiempo, las distancias y las diferencias de criterio separaron a las comunidades de Cataluña y de Madrid, que dieron lugar a dos congregaciones distintas; ella sufrió mucho por esa ruptura, que intentó evitar.
Su lema, «amor y sacrificio», resumía su forma de vivir. Murió en Fuencarral, en Madrid, el 3 de julio de 1886. Juan Pablo II la beatificó el 6 de octubre de 1996. Las Franciscanas de la Divina Pastora, que la reconocen como fundadora, continúan su labor educativa en España, América Latina y África, y su memoria se celebra el 3 de julio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.