
Francisca Schervier nació en Aquisgrán, en la Renania alemana, el 3 de enero de 1819, en una familia acomodada de industriales. Tras la muerte de su madre, cuando ella tenía unos trece años, asumió el gobierno de la casa y empezó a dedicar buena parte de su tiempo a los pobres de la ciudad: les llevaba alimento, visitaba a los enfermos y enseñaba el catecismo. Lo hizo en un ambiente burgués bastante indiferente a la fe, con el apoyo de un sacerdote de su parroquia.
En 1845 reunió a un pequeño grupo de compañeras para servir a los necesitados, y el grupo se ganó el aprecio de la ciudad atendiendo a los afectados por epidemias de cólera y viruela. Inspirada en san Francisco de Asís, redactó una regla centrada en la pobreza, la caridad y las obras de misericordia, y así nació la Congregación de las Hermanas de los Pobres de San Francisco, cuyas primeras integrantes tomaron el hábito en 1850. La obra se extendió con rapidez por Alemania y llegó a Estados Unidos en 1858; sus religiosas atendieron también a soldados heridos en las guerras de la década de 1860 y de 1870.
Francisca unió esa intensa actividad a una vida de oración sencilla, con especial devoción a la Eucaristía y a la Virgen. Murió en Aquisgrán el 14 de diciembre de 1876, y el papa Pablo VI la beatificó en 1974. Su memoria se celebra el 14 de diciembre, y la congregación que fundó sigue presente en Alemania y en Norteamérica.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.