
Clara Agolanti nació en Rímini, en la región italiana de la Romaña, hacia 1280, en una familia noble y rica. Su juventud transcurrió en medio de las luchas entre facciones que dominaban la vida de las ciudades italianas de la época, y según sus biógrafos llevó durante años una vida mundana y despreocupada. Se casó muy joven y enviudó pronto; más tarde contrajo un segundo matrimonio. Perdió también a su padre y a su hermano en los enfrentamientos por el control de Rímini.
Ya adulta, tras entrar en una iglesia de los franciscanos de la ciudad, vivió una profunda conversión. Hizo una confesión general y cambió por completo de vida: se entregó a la oración, al ayuno y a duras penitencias, y empleó su fortuna en socorrer a los pobres, a los enfermos y a las jóvenes sin recursos. Su ejemplo ayudó también a la conversión de su esposo.
Al quedar viuda por segunda vez, reunió a algunas mujeres que deseaban vivir en recogimiento y penitencia y fundó con ellas un pequeño monasterio en Rímini, inspirado en la espiritualidad franciscana. Murió en su ciudad hacia 1326, y desde entonces fue venerada por los habitantes de Rímini. Su culto fue reconocido oficialmente por la Iglesia, que la recuerda el 10 de febrero como ejemplo de conversión y de caridad.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.