
Beatriz de Este, llamada Beatriz II para distinguirla de su tía, la beata Beatriz de Este de Gemola, perteneció a la poderosa familia de los Este, señores de Ferrara, en el norte de Italia. Vivió en el siglo XIII, una época de guerras constantes entre las ciudades y los linajes nobles de la región. Los datos de su vida son escasos: las fuentes antiguas no permiten saber con certeza si llegó a casarse o si solo estuvo prometida antes de consagrarse a Dios.
Lo que sí está bien establecido es que dejó la vida de la corte para hacerse monja benedictina en Ferrara, en el monasterio de San Antonio in Polesine, una fundación que su familia sostuvo y que ella misma impulsó. Allí vivió en oración, pobreza y obediencia hasta su muerte, ocurrida en 1262. Ya en vida tenía fama de santidad, y su sepulcro se convirtió muy pronto en un lugar de devoción para los ferrareses; siglos más tarde se decía que de él manaba un líquido al que se atribuían curaciones.
El culto que se le había tributado sin interrupción en Ferrara fue confirmado oficialmente por la Santa Sede en 1774. Sus restos siguen venerándose en el monasterio de San Antonio in Polesine, donde las monjas benedictinas mantienen viva su memoria.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.