Día 8 de 9

Octavo día — Si recaigo

  1. Oración de todos los días

    Señor, esto es más fuerte que yo.

    Dame este día limpio. Solo este.
    Mañana volveré a pedírtelo.

    Pon a mi lado a alguien que me ayude de verdad,
    y dame humildad para dejarme ayudar.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Miqueas 7,7-9

    7 Mas yo volveré mis ojos hacia el Señor, pondré mi esperanza en Dios, Salvador mío, y mi Dios me atenderá. 8 No tienes que holgarte por mi ruina, ¡oh tú, enemiga mía, que volveré a levantarme; y cuando estuviere en las tinieblas del cautiverio, el Señor será mi luz y consolación. 9 Yo sufriré el castigo del Señor, pues que pequé contra Él, hasta tanto que Él juzgue mi causa, y se declare en favor mío. Él me volverá a la luz, y yo veré su justicia.
  3. Meditación del día 8

    Una recaída no anula el camino. Lo que hunde es la vergüenza que aparta de todos.

    Miqueas habla en nombre de un pueblo que ha caído y que reconoce su culpa. Pero no se queda en el suelo: aunque caí, me levantaré; aunque estoy en tinieblas, el Señor es mi luz. Y le dice al enemigo que no se alegre demasiado pronto, porque la caída no es el final de la historia.

    En la recuperación de una adicción, las recaídas son frecuentes. No es una excusa para consumir, pero tampoco es motivo para tirar todo el camino por la borda. Muchas personas que hoy llevan años limpias recayeron varias veces antes. Lo peligroso de una recaída no es solo el consumo de ese día, sino la vergüenza que lleva a esconderse, a dejar de ir al grupo, a pensar que ya no tiene sentido intentarlo.

    Si caes, no te escondas. Llama a tu padrino o madrina del grupo, a tu terapeuta, a alguien de confianza, y cuéntalo cuanto antes. Vuelve a la reunión aunque te dé vergüenza. Y si eres familia, cuando la persona recae, no la des por perdida. La puerta abierta salva más que el reproche.

  4. Petición

    Si caigo, que no me quede caído
    ni me esconda de ti ni de los míos.
    Amén.

  5. Oración final

    San Maximiliano Kolbe, san Camilo de Lelis,
    rogad por los que están esclavizados por algo.

    Señor, tú viniste a dar libertad a los cautivos:
    libra a N. y sostén a su familia.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.