Día 4 de 9
Cuarto día — El camino a Belén
Oración de todos los días
Benignísimo Dios de infinita caridad,
que tanto amaste a los hombres
que les diste en tu Hijo la prenda de tu amor:
te damos gracias por ese beneficio inmenso.Dígnate, Señor, disponer nuestros corazones
para recibir en ellos al que viene a nacer.Ven, Salvador nuestro, no tardes;
ven a esta casa, que te espera.
Amén.Lectura del día
1 Por aquellos días se promulgó un edicto de César Augusto, mandando empadronar a todo el mundo. 2 Éste fue el primer empadronamiento hecho por Girino, gobernador de la Siria; 3 y todos iban a empadronarse cada cual a la ciudad de su estirpe. 4 José, pues, como era de la casa y familia de David, vino desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén, en Judea, 5 para empadronarse con María, su esposa, la cual estaba encinta. 6 Y sucedió que, hallándose allí, le llegó la hora del parto. 7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y envolvióle en pañales, y recostóle en un pesebre: porque no hubo lugar para ellos en el mesón.
Meditación del día 4
Ciento veinte kilómetros con una mujer a punto de dar a luz, porque un censo lo mandaba. Dios entra en la historia por un trámite administrativo y un viaje incómodo.
La vida de la mayoría es así: papeles, distancias, cosas que no se eligen.
Lucas abre con un emperador y un gobernador. Augusto quería contar a sus súbditos, y esa orden puso en camino a una pareja pobre de Galilea. Los poderosos firman un decreto en Roma y la factura la paga una embarazada en un burro, o a pie, porque el evangelio ni siquiera menciona el burro: ese lo pusimos nosotros en el pesebre.
Hoy pasa lo mismo con otros nombres: un cambio en las normas migratorias, una cita en el consulado que tarda meses, un trámite que obliga a viajar a la capital, una empresa que cierra y manda a todos a buscar suerte en otra ciudad. Media humanidad vive desplazada por decisiones que tomaron otros.
Dios no se saltó nada de eso. Nació en mitad de un viaje obligado, lejos de su casa, a merced de lo que hubiera disponible. Si esta Navidad alguien de tu familia está lejos por papeles, por trabajo o por miedo, ponlo hoy en el centro de la oración. Y si eres tú quien está lejos, que te sirva saber que el Niño que esperas nació en tu misma situación.
Petición
Señor, acompaña a los que están de camino esta Navidad:
los que viajan a ver a su familia,
los que emigraron y no pueden volver,
los que pasan estas noches en una carretera o en una frontera.
Amén.Oración final
Dulce Jesús mío, mi niño adorado,
ven a nuestras almas, ven, no tardes tanto.Oh sapientísimo Verbo del Padre,
ven a enseñarnos la prudencia.
Oh Emmanuel, Dios con nosotros,
ven a estar con nosotros.Y tú, Virgen María, y tú, san José,
rogad por esta casa
que os espera cada diciembre.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.