Día 5 de 9

Quinto día — No había lugar

  1. Oración de todos los días

    Benignísimo Dios de infinita caridad,
    que tanto amaste a los hombres
    que les diste en tu Hijo la prenda de tu amor:
    te damos gracias por ese beneficio inmenso.

    Dígnate, Señor, disponer nuestros corazones
    para recibir en ellos al que viene a nacer.

    Ven, Salvador nuestro, no tardes;
    ven a esta casa, que te espera.
    Amén.

  2. Meditación del día 5

    La frase más dura del relato no es la del frío: es que no había lugar para ellos. Una puerta tras otra que no se abre.

    Esta noche conviene preguntarse a quién no le hemos abierto nosotros.

  3. Petición

    Niño Jesús, que no encontraste posada:
    danos sitio en el corazón para el que estorba,
    y valor para abrir la puerta de esta casa
    a quien esta Navidad no tiene dónde ir.
    Amén.

  4. Oración final

    Dulce Jesús mío, mi niño adorado,
    ven a nuestras almas, ven, no tardes tanto.

    Oh sapientísimo Verbo del Padre,
    ven a enseñarnos la prudencia.
    Oh Emmanuel, Dios con nosotros,
    ven a estar con nosotros.

    Y tú, Virgen María, y tú, san José,
    rogad por esta casa
    que os espera cada diciembre.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.