Día 2 de 9

Segundo día — El anuncio a María

  1. Oración de todos los días

    Benignísimo Dios de infinita caridad,
    que tanto amaste a los hombres
    que les diste en tu Hijo la prenda de tu amor:
    te damos gracias por ese beneficio inmenso.

    Dígnate, Señor, disponer nuestros corazones
    para recibir en ellos al que viene a nacer.

    Ven, Salvador nuestro, no tardes;
    ven a esta casa, que te espera.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 1,30-38

    30 Y el ángel le dijo: ¡Oh María! No temas, porque has hallado gracia en los ojos de Dios: 31 Sábete que has de concebir en tu seno, y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre JESUS. 32 Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo, al cual el Señor Dios dará el trono de su padre David: y reinará en la casa de Jacob eternamente, 33 y su reino no tendrá fin. 34 Pero María dijo al ángel: ¿Cómo ha de ser eso? Pues yo no conozco ni jamás conoceré varón alguno. 35 El ángel, en respuesta, le dijo: El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por cuya causa el fruto santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios. 36 Y ahí tienes a tu parienta Isabel, que en su vejez ha concebido también un hijo: y la que se llamaba estéril, hoy cuenta ya el sexto mes: 37 porque para Dios nada es imposible. 38 Entonces dijo María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Y en seguida el ángel, desapareciendo, se retiró de su presencia. La visitación
  3. Meditación del día 2

    A una muchacha de pueblo le cambian la vida con una pregunta, y dice sí sin saber lo que viene detrás.

    Casi nadie decide lo importante con toda la información delante. Se decide con lo que hay y se confía.

    Antes del «hágase» hay una pregunta: «¿cómo ha de ser eso?». María no dice que sí a ciegas; pregunta lo que no entiende, recibe una respuesta que tampoco lo aclara todo, y aun así se compromete. Decir sí a Dios no exige apagar la cabeza. Exige no quedarse a vivir en la duda.

    Era muy joven, estaba comprometida y vivía en un pueblo del que nadie esperaba nada. Un embarazo a destiempo podía costarle el matrimonio y la reputación. Lo que el evangelio cuenta como un diálogo tranquilo fue, en la práctica, un riesgo enorme.

    En tu casa también hay síes pendientes: aceptar el trabajo que no era el soñado, recibir al hijo que no estaba en los planes, empezar el tratamiento que da miedo. Nadie te pide que lo entiendas todo esta noche. El ángel le da a María un solo dato al que agarrarse —su parienta Isabel, que ya esperaba un hijo— y con eso le basta. Busca tú el tuyo: una persona, un recuerdo, algo concreto que te diga que no vas a cargar esto sin nadie al lado.

  4. Petición

    Virgen María, tú dijiste sí antes de entender.
    Enséñanos a decir sí a lo que nos toca:
    el trabajo que no queríamos, el hijo que llega,
    la enfermedad que hay que llevar.
    Amén.

  5. Oración final

    Dulce Jesús mío, mi niño adorado,
    ven a nuestras almas, ven, no tardes tanto.

    Oh sapientísimo Verbo del Padre,
    ven a enseñarnos la prudencia.
    Oh Emmanuel, Dios con nosotros,
    ven a estar con nosotros.

    Y tú, Virgen María, y tú, san José,
    rogad por esta casa
    que os espera cada diciembre.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.