Día 1 de 9
Primer día — La espera
Oración de todos los días
Benignísimo Dios de infinita caridad,
que tanto amaste a los hombres
que les diste en tu Hijo la prenda de tu amor:
te damos gracias por ese beneficio inmenso.Dígnate, Señor, disponer nuestros corazones
para recibir en ellos al que viene a nacer.Ven, Salvador nuestro, no tardes;
ven a esta casa, que te espera.
Amén.Lectura del día
2 El pueblo que andaba entre tinieblas vio una gran luz: amaneció el día a los que moraban en la sombría región de la muerte. 3 Multiplicaste la nación, mas no aumentaste la alegría. Sin embargo, alegrarse ha algún día delante de Ti, como los que se alegran en la siega, o como se huelgan los vencedores con el botín que cogieron, al repartirse los despojos. 4 Porque su pesado yugo ISAÍAS y la vara que hería sus espaldas, y el bastón de su exactor o tirano, Tú los hiciste pedazos, como en la jornada de Madián. 5 Porque todo despojo hecho con violencia y tumulto, y los vestidos manchados de sangre serán quemados y hechos pábulo del fuego. 6 Pues ha nacido un PARVULITO para nosotros, y se nos ha dado un hijo, el cual lleva sobre sus hombros el principado, o la divisa de rey, y tendrá por nombre el admirable, el consejero, Dios, el fuerte, el padre del siglo venidero, el príncipe de la paz. 7 Su imperio será amplificado, y la paz no tendrá fin; sentaráse sobre el solio de David, y poseerá su reino para afianzarle y consolidarlo, haciendo reinar la equidad y la justicia desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos es el que hará estas cosas. Efraím será castigado por los asirios
Meditación del día 1
El mundo esperó siglos sin saber a quién esperaba. Nosotros ya lo sabemos y también esperamos: esta casa espera trabajo, salud, una noticia, que vuelva alguien.
Empezar la novena es decir en voz alta que seguimos esperando y que no hemos dejado de creer que vale la pena.
Isaías escribe para un pueblo que llevaba años bajo ocupación y deudas, con la sensación de que nada iba a cambiar. No le promete un ejército ni una buena cosecha: le promete un niño. Es una respuesta rara para gente con hambre, y sin embargo es la que dio fruto. Lo que Dios pone en marcha casi siempre empieza más pequeño de lo que uno quisiera.
Esta primera noche mira quién está alrededor del pesebre y quién falta. Quizá hay alguien sin trabajo desde hace meses, una prueba médica pendiente, un hijo que no llama. Esperar no es quedarse quieto mirando la puerta: es seguir haciendo la comida, pagando lo que se puede, rezando aunque dé pereza. La «gran luz» del profeta no apareció de golpe para todos; apareció para los que seguían caminando a oscuras. Si este año llegas a la novena con poca esperanza, no hace falta fingir más. Basta con venir, sentarte con los tuyos y decir en voz alta los nombres de lo que esperas.
Petición
Niño Jesús, danos la paciencia de los que esperaron sin ver.
Que estas nueve noches nos encuentren juntos
y que al llegar la Nochebuena
haya menos rencor en esta casa del que hay hoy.
Amén.Oración final
Dulce Jesús mío, mi niño adorado,
ven a nuestras almas, ven, no tardes tanto.Oh sapientísimo Verbo del Padre,
ven a enseñarnos la prudencia.
Oh Emmanuel, Dios con nosotros,
ven a estar con nosotros.Y tú, Virgen María, y tú, san José,
rogad por esta casa
que os espera cada diciembre.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.