Día 7 de 9
Séptimo día — Por los míos
Oración de todos los días
Gracias, Señor.
Salió bien, y he vuelto a decírtelo.
Que no se me olvide este favor
cuando vuelvan los problemas,
ni se me olvide contarlo para que otros esperen.
Amén.Lectura del día
1 Cántico gradual de David. 2 ¡Oh, cuan buena y cuan dulce cosa es el vivir los hermanos en mutua unión! 3 Es como el oloroso perfume que, derramado en la cabeza, va destilando por la respetable barba de Aarón, y desciende hasta la orla de su vestidura; 4 como el rocío que cae sobre el monte Hermón, que desciende sobre el monte Sión. Pues allí donde reina la concordia, derrama el Señor sus bendiciones y vida sempiterna.
Meditación del día 7
Se dan por supuestos hasta que faltan. Hoy se nombran uno por uno.
«Qué bueno y qué agradable es que los hermanos vivan unidos». El salmo compara la convivencia en paz con el aceite perfumado que se derrama sobre la cabeza y con el rocío que baja del monte Hermón. Son imágenes de algo que refresca y que se nota.
La familia, los amigos de siempre, los compañeros que se volvieron hermanos: se dan por supuestos hasta que faltan. Uno se da cuenta de lo que valía la mamá cuando ya no está para llamar los domingos. Del amigo, cuando se va del país. Del esposo, cuando se enferma.
Hoy se nombran uno por uno. No en general, sino con nombre y con una razón: gracias por mi hermana, porque me escucha sin juzgar; gracias por mi papá, que con todos sus defectos nunca faltó. También se puede agradecer por los que ya murieron. Y vale la pena hacer algo más que rezar: decírselo hoy a alguno, en persona o por mensaje. Muchas personas se mueren sin haber oído nunca que alguien les agradecía estar ahí.
Petición
Gracias por: (dilos por su nombre).
Amén.Oración final
A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.Gracias, Señor, por lo recibido.
Que sepa agradecer siempre
y no solo pedir.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.