Salmos 132
1 Cántico gradual de David.
2 ¡Oh, cuan buena y cuan dulce cosa es el vivir los hermanos en mutua unión!
3 Es como el oloroso perfume que, derramado en la cabeza, va destilando por la respetable barba de Aarón, y desciende hasta la orla de su vestidura;
4 como el rocío que cae sobre el monte Hermón, que desciende sobre el monte Sión. Pues allí donde reina la concordia, derrama el Señor sus bendiciones y vida sempiterna.
De qué trata este capítulo
Uno de los salmos más breves y queridos (133 en la numeración hebrea), que celebra la alegría de la convivencia fraterna. El versículo 2 lo dice desde la primera línea: qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos.
Dos imágenes ilustran esa unidad. La primera es el aceite perfumado de la consagración sacerdotal, que baja desde la cabeza por la barba de Aarón hasta el borde de su vestido (versículo 3). La segunda es el rocío del monte Hermón que desciende sobre los montes de Sión (versículo 4). Allí, donde hay concordia, el Señor envía su bendición y la vida para siempre.