Día 6 de 9

Sexto día — Por mi cuerpo y mi trabajo

  1. Oración de todos los días

    Gracias, Señor.

    Salió bien, y he vuelto a decírtelo.
    Que no se me olvide este favor
    cuando vuelvan los problemas,
    ni se me olvide contarlo para que otros esperen.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 138,13-16

    13 Porque las tinieblas no son oscuras para ti, y la noche es clara como el día; oscuridad y claridad son para ti una misma cosa. 14 Tú eres dueño de mis afectos; desde el vientre de mi madre me has tomado por tu cuenta. 15 Alabarte he, Señor, a vista de tu estupenda grandeza; maravillosas son todas tus obras, de cuyo conocimiento está penetrada toda mi alma. 16 No te son desconocidos mis huesos, formados ocultamente, ni la sustancia mía, formada en las entrañas de la tierra.
  3. Meditación del día 6

    Lo que funciona no se nota. Hoy toca notarlo.

    El salmista se asombra ante su propio cuerpo: desde el vientre de mi madre me tomaste a tu cargo, conoces mis huesos, formados en lo oculto. Es una oración de alguien que se mira y no se da por supuesto.

    El cuerpo funciona sin que lo notemos. El corazón late cien mil veces al día, los pulmones respiran mientras dormimos, las manos hacen mil cosas sin que pensemos en ellas. Solo cuando algo falla —una rodilla, un riñón, la vista— caemos en la cuenta de lo que teníamos. Hoy se agradece el cuerpo tal como está, con lo que le duele y con lo que todavía hace.

    Y también el trabajo, que cansa y a veces aburre, pero que da para el arriendo, la comida y la ropa de los hijos. Muchos lo tienen informal, mal pagado o lejos de casa. Agradecerlo no significa conformarse con condiciones injustas; se puede dar gracias por el trabajo y al mismo tiempo luchar por que sea más digno. Hoy se reconoce que ambos, cuerpo y trabajo, son un regalo.

  4. Petición

    Gracias por mi cuerpo, con lo que le duele,
    y por mi trabajo, con lo que me cansa.
    Amén.

  5. Oración final

    A ti, oh Dios, te alabamos,
    a ti, Señor, te reconocemos.

    Gracias, Señor, por lo recibido.
    Que sepa agradecer siempre
    y no solo pedir.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.