Día 8 de 9
Octavo día — Por la fe
Oración de todos los días
Gracias, Señor.
Salió bien, y he vuelto a decírtelo.
Que no se me olvide este favor
cuando vuelvan los problemas,
ni se me olvide contarlo para que otros esperen.
Amén.Lectura del día
3 Doy gracias a Dios, a quien sirvo a ejemplo de mis mayores con conciencia pura, de que sin cesar hago memoria de ti en mis oraciones, noche y día, 4 deseoso de verte, acordándome de tus lágrimas en nuestra despedida en £feso, para bañarme de gozo, 5 como que tengo presente aquella tu fe sincera, la cual primero se vio constantemente en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy cierto de que igualmente está en ti. Predique el Evangelio con intrepidez
Meditación del día 8
Que uno tenga a quién dar las gracias no es evidente. Mucha gente no tiene a nadie a quien agradecer.
Pablo le recuerda a Timoteo de dónde le viene la fe: de su abuela Loida y de su madre Eunice. Una fe transmitida en casa, de generación en generación, por mujeres que probablemente nunca imaginaron que sus nombres quedarían en la Biblia.
Muchos aprendimos a rezar de la misma manera. La abuela que enseñó el Ángel de la guarda, la mamá que llevaba a misa aunque uno no quisiera, el abuelo que bendecía la mesa. A veces esa fe venía mezclada con miedos, con culpas o con ideas que después hubo que corregir. Aun así, fue una puerta.
Tener a quién darle las gracias no es evidente. Hay mucha gente que vive sin nadie a quien agradecer, que siente que todo es casualidad o que está sola frente al mundo. Hoy se agradece la fe recibida. Y se pide transmitirla bien a los que vienen, sin miedos ni amenazas: con el ejemplo y con alegría, como la recibió Timoteo.
Petición
Gracias por la fe que me enseñaron en casa.
Amén.Oración final
A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.Gracias, Señor, por lo recibido.
Que sepa agradecer siempre
y no solo pedir.
Amén.
Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.