Día 4 de 9
Cuarto día — En el peligro
Oración de todos los días
Señor Jesucristo, Hijo de Dios,
ten piedad de mí.(Se repite despacio, al ritmo de la respiración,
el tiempo que se quiera.)Lectura del día
28 Y Pedro respondió: Señor, si eres Tú, mándame ir hacia Ti sobre las aguas. 29 Y Él le dijo: Ven. Pedro, bajando de la barca, iba caminando sobre el agua para llegar a Jesús. 30 Pero viendo la fuerza del viento, se atemorizó; y empezando a hundirse, dio voces, diciendo: Señor, sálvame. 31 Al punto, Jesús, extendiendo la mano, le cogió, y le dijo: Hombre de poca fe, ¿por qué has titubeado?
Meditación del día 4
Es el nombre que sale solo en un susto. No hay oración más sincera que esa.
Pedro le pide a Jesús que lo deje caminar sobre el agua. Da unos pasos, siente el viento fuerte, le entra miedo y empieza a hundirse. Entonces grita lo único que le sale: «Señor, sálvame». Jesús extiende la mano y lo sujeta. No hubo tiempo para una oración larga, ni hizo falta.
En un accidente, en un susto, ante una mala noticia, a mucha gente se le escapa el nombre de Jesús sin pensarlo. A veces gente que no reza nunca. Esa palabra que sale sola es una oración verdadera, quizá la más sincera de todas, porque no tiene adornos ni cálculo. No la desprecies, aunque te avergüence acordarte de Dios solo en los apuros. Pedro tampoco tenía la fe perfecta: Jesús le reprocha su poca fe, pero primero lo saca del agua. Y si un día te ves hundiéndote, en un quirófano, en un hospital, en un problema que te supera, ya sabes qué decir. No tienes que aprender nada más.
Petición
Jesús, ayúdame ahora.
Amén.Oración final
Jesús, José y María,
os doy el corazón y el alma mía.Señor Jesucristo, Hijo de Dios,
ten piedad de mí.Bendito sea el Nombre de Jesús.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.