Día 8 de 9
Octavo día — La familia
Oración de todos los días
Divino Niño Jesús,
tú que dijiste: pedid y se os dará:
aquí estoy con lo que necesito.No vengo a comprarte nada.
Vengo como vienen los niños,
seguro de que me quieres
y de que sabes mejor que yo lo que me conviene.Divino Niño, yo confío en ti.
Amén.Lectura del día
46 Y al cabo de tres días de haberle perdido, le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, a quienes escuchaba y preguntaba. 47 Y cuantos le oían quedaban pasmados de su sabiduría y de sus respuestas. 48 Al verle, pues, sus padres quedaron maravillados: Y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Mira cómo tu padre y yo, llenos de aflicción, te hemos andado buscando. 49 Y Él les respondió: ¿Cómo es que me buscabais? ¿No sabíais que Yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre?. 50 Mas ellos por entonces no comprendieron el sentido de su respuesta. 51 En seguida se fue con ellos, y vino a Nazaret: y les estaba sujeto. Y su madre conservaba todas estas cosas en su corazón. 52 Jesús entretanto crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres. Ministerio de Juan Bautista
Meditación del día 8
Ese niño vivió en una familia con sus estrecheces. Hoy se le pide por la propia, tal como está.
Es la única escena de Jesús adolescente que tenemos, y no es una estampa tierna. Se queda en Jerusalén sin avisar, sus papás lo buscan tres días con el corazón en la boca, y cuando lo encuentran él contesta como contestan los muchachos de doce años. María no se lo calla: «tu padre y yo te buscábamos angustiados».
Y aun así el relato termina en paz. Vuelven juntos a Nazaret, él crece, ella guarda todo en el corazón aunque no lo entiende. La familia de Jesús no fue perfecta en el sentido de las tarjetas; tuvo sustos, malentendidos y estrecheces de pueblo pequeño.
Por eso se puede rezar por la propia familia tal como está: con el hijo que no contesta el teléfono, con los hermanos peleados por la casa de la abuela, con el papá que se fue y no volvió. Pero ojo: rezar por la unidad de la familia no obliga a quedarse donde hay golpes o humillaciones. Proteger la propia vida y la de los hijos también es cuidar la familia.
Petición
Bendice a mi familia:
a los que están, a los que se fueron
y a los que no se hablan.
Amén.Oración final
Divino Niño Jesús,
bendice a esta familia, a esta casa y a este trabajo.Salva a los enfermos, consuela a los tristes,
da pan a los que no tienen
y abre camino a los que no lo ven.Yo confío en ti.
Amén.
Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.