Día 7 de 9

Séptimo día — Dar de lo mío

  1. Oración de todos los días

    Divino Niño Jesús,
    tú que dijiste: pedid y se os dará:
    aquí estoy con lo que necesito.

    No vengo a comprarte nada.
    Vengo como vienen los niños,
    seguro de que me quieres
    y de que sabes mejor que yo lo que me conviene.

    Divino Niño, yo confío en ti.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 6,31-38

    31 Tratad a los hombres de la misma manera que quisierais que ellos os tratasen a vosotros. 32 Que si amáis sino a los que os aman, ¿qué mérito es el vuestro? También los pecadores aman a quien los ama a ellos. 33 Y si hacéis bien a los que bien os hacen, ¿qué mérito es el vuestro? Aun los pecadores hacen lo mismo. 34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir recompensa, ¿qué mérito tenéis? También los malos prestan a los malos, a trueque de recibir de ellos otro tanto. 35 Mas vosotros amad a vuestros enemigos: haced bien, y prestad, sin esperanza de recibir nada por ello; y será grande vuestra recompensa, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno aun para los ingratos y malos. 36 Sed, pues, misericordiosos, así como también vuestro Padre es misericordioso. El sermón del Monte: Contra los juicios temerarios 37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados. Perdonad, y seréis perdonados. 38 Dad, y se os dará: dad abundantemente, y se os echará en el seno una buena medida, apretada y bien colmada, hasta que se derrame. Porque con la misma medida con que midiereis a los demás, se os medirá a vosotros.
  3. Meditación del día 7

    Pedir no exime de dar. La devoción popular lo sabe: quien recibe un favor suele llevar comida al santuario para otros.

    «Dad, y se os dará», dice Jesús, y algunos predicadores lo han convertido en un negocio: siembra en mi ministerio y Dios te devolverá multiplicado. Leído entero, el pasaje dice otra cosa. Habla de prestar sin esperar nada a cambio, de hacer bien al que no lo va a devolver. Justo lo contrario de una inversión.

    En el 20 de Julio se ve una costumbre buena: quien recibió un favor lleva mercados, almuerzos o ropa para repartir. No es pagar la cuota del milagro. Es caer en la cuenta de que, mientras uno espera su respuesta, al lado hay gente esperando algo que uno sí tiene para dar.

    Hoy no hace falta un gran gesto. Puede ser el almuerzo para el vecino que está sin trabajo, la tarde con la tía que nadie visita, la propina generosa al que te trae el domicilio bajo la lluvia. Esperar con las manos ocupadas cambia la espera.

  4. Petición

    Enséñame a compartir lo que tengo
    mientras espero lo que pido.
    Amén.

  5. Oración final

    Divino Niño Jesús,
    bendice a esta familia, a esta casa y a este trabajo.

    Salva a los enfermos, consuela a los tristes,
    da pan a los que no tienen
    y abre camino a los que no lo ven.

    Yo confío en ti.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.