Día 9 de 9

Noveno día — Yo confío en ti

  1. Oración de todos los días

    Divino Niño Jesús,
    tú que dijiste: pedid y se os dará:
    aquí estoy con lo que necesito.

    No vengo a comprarte nada.
    Vengo como vienen los niños,
    seguro de que me quieres
    y de que sabes mejor que yo lo que me conviene.

    Divino Niño, yo confío en ti.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 17,11-19

    11 Caminando Jesús hacia Jerusalén, atravesaba Samaría y Galilea. 12 Y estando para entrar en una población, le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se pararon a lo lejos, 13 y levantaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten lástima de nosotros. 14 Luego que Jesús los vio, les dijo: Id, mostraros a los sacerdotes. Y cuando iban, quedaron curados. 15 Uno de ellos, apenas echó de ver que estaba limpio, volvió atrás, glorificando a Dios a grandes voces, 16 y postróse a los pies de Jesús, pecho por tierra, dándole gracias: y éste era un samaritano. 17 Jesús dijo entonces: ¿Pues qué, son diez los curados? ¿Y los nueve dónde están? 18 No ha habido quien volviese a dar a Dios la gloria sino este extranjero. 19 Después le dijo: Levántate, vete: que tu fe te ha salvado. La segunda venida del Señor
  3. Meditación del día 9

    Se cierra con la frase que resume todo: yo confío en ti. Y si llega el favor, hay que volver a dar gracias; eso es lo que casi nadie hace.

    Diez leprosos piden, los diez quedan limpios, y solo uno vuelve. El evangelista subraya que era samaritano, el extranjero, el que menos se esperaba. Los otros nueve no eran malos; hicieron lo que se les dijo y siguieron su vida. Simplemente se olvidaron.

    Así pasa casi siempre. Mientras dura el susto se reza con fuerza, se promete, se va al santuario a pie. Llega el trabajo, sale bien el examen, el hijo vuelve a casa, y a las dos semanas ya nadie se acuerda de quién estuvo rezando. Jesús lo nota y lo dice: ¿dónde están los otros nueve?

    Terminar la novena con «yo confío en ti» compromete a dos cosas. La primera, a seguir confiando si la respuesta no es la que querías, que es cuando la frase pesa de verdad. La segunda, a volver si llega: a decir gracias en voz alta, a ir otra vez a misa por eso, a contarlo a alguien que esté en el mismo hueco donde tú estabas. Ese es el que, según Jesús, se va salvado y no solo curado.

  4. Petición

    Divino Niño, tú sabes lo que necesito
    y te lo dejo del todo.
    Si me lo concedes, volveré a dar gracias
    y lo contaré a quien lo necesite.
    Yo confío en ti.
    Amén.

  5. Oración final

    Divino Niño Jesús,
    bendice a esta familia, a esta casa y a este trabajo.

    Salva a los enfermos, consuela a los tristes,
    da pan a los que no tienen
    y abre camino a los que no lo ven.

    Yo confío en ti.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.