Día 6 de 9

Sexto día — Cuando la respuesta tarda

  1. Oración de todos los días

    Divino Niño Jesús,
    tú que dijiste: pedid y se os dará:
    aquí estoy con lo que necesito.

    No vengo a comprarte nada.
    Vengo como vienen los niños,
    seguro de que me quieres
    y de que sabes mejor que yo lo que me conviene.

    Divino Niño, yo confío en ti.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 18,1-8

    1 Propúsoles también esta parábola para ver que conviene orar perseverantemente y no desfallecer, 2 diciendo: En cierta ciudad había un juez que ni tenía temor de Dios, ni respeto a hombre alguno. 3 Vivía en la misma ciudad una viuda, la cual solía ir a él, diciendo: Hazme justicia de mi contrario. 4 Mas el juez en mucho tiempo no quiso hacérsela. Pero después dijo para consigo: Aunque yo no temo a Dios ni respeto a hombre alguno: 5 con todo, para que me deje en paz esta viuda, le haré justicia, a fin de que no venga de continuo a romperme la cabeza. 6 Ved, añadió el Señor, lo que dijo ese juez inicuo: 7 Y ¿dejará Dios de hacer justicia a sus escogidos que claman a Él día y noche, y sufrirá que se les oprima? 8 Os aseguro que no tardará en vengarlos. Pero cuando viniere el Hijo del hombre, ¿os parece que hallará fe sobre la tierra? El fariseo y el publicano
  3. Meditación del día 6

    A mitad de la novena no ha pasado nada. Es el momento de decidir si se reza por fe o por resultados.

    Jesús cuenta esta parábola, dice el evangelista, para enseñar a orar sin desanimarse. La viuda no tiene influencias ni plata para abogados; solo tiene terquedad. Vuelve y vuelve donde un juez que no respeta a nadie, hasta que él cede por cansancio.

    La comparación es atrevida: si un juez corrupto termina haciendo justicia, cuánto más Dios. Pero el final no promete fechas. Termina con una pregunta incómoda: cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe? Es decir, ¿seguirá alguien rezando cuando no pase nada?

    Al sexto día es fácil hacer cuentas. Llevo cinco noches y nada cambió; la llamada no llegó, el examen salió igual. Ahí aparece la tentación de cambiar de santo, de buscar una oración «más fuerte» o de pagar a alguien que prometa resultados. Eso ya no es fe sino una transacción, y suele terminar en manos de quien se aprovecha de la desesperación ajena. Lo que se pide hoy es seguir viniendo, como la viuda, aunque la respuesta tarde.

  4. Petición

    Dame paciencia para esperar tu tiempo
    y no el mío.
    Que no me vaya si tardas.
    Amén.

  5. Oración final

    Divino Niño Jesús,
    bendice a esta familia, a esta casa y a este trabajo.

    Salva a los enfermos, consuela a los tristes,
    da pan a los que no tienen
    y abre camino a los que no lo ven.

    Yo confío en ti.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.