Día 8 de 9

Octavo día — Ser ángel de alguien

  1. Oración de todos los días

    Ángel de Dios,
    que eres mi custodio,
    pues la bondad divina me ha encomendado a ti:
    ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 10,30-35

    30 Entonces Jesús, tomando la palabra, dijo: Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, que le despojaron de todo, le cubrieron de heridas y se fueron, dejándole medio muerto. 31 Bajaba casualmente por el mismo camino un sacerdote: y aunque le vio, pasóse de largo. 32 Igualmente un levita, a pesar de que se halló vecino al sitio, y le miró, tiró adelante. 33 Pero un pasajero de nación samaritano llegóse adonde estaba, y viéndole, movióse a compasión. 34 Y arrimándose, vendó sus heridas, bañándolas con aceite y vino: y subiéndole en su cabalgadura, le condujo al mesón y cuidó de él. 35 Al día siguiente sacó dos denarios y dióselos al Mesonero, diciéndole: Cuídame este hombre; y todo lo que gaste de más, yo te lo abonaré a mi vuelta.
  3. Meditación del día 8

    A veces el custodio de alguien es un vecino que pasa a tiempo.

    Un hombre medio muerto en el camino. Pasa un sacerdote y sigue de largo; pasa un levita y hace lo mismo. Llega un samaritano, alguien de quien nadie esperaba nada, y se detiene: le cura las heridas, lo lleva a una posada y paga para que lo cuiden. Al día siguiente deja dinero y promete volver.

    La Biblia está llena de ángeles que se presentan con apariencia humana, y la Carta a los Hebreos dice que algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Pero también ocurre lo contrario: muchas veces el que cuida a alguien no es un ser celestial, sino un vecino que pasa a tiempo, una enfermera que se queda un rato más, un desconocido que llama a la ambulancia.

    Se puede ser el ángel de alguien sin darse cuenta. Basta con no pasar de largo. No hace falta resolver la vida del otro; el samaritano solo hizo lo que tenía a mano y pidió ayuda al posadero. Hoy mira a tu alrededor: quizá hay alguien caído en tu camino esperando que alguien se detenga.

  4. Petición

    Hazme el que llega a tiempo para alguien.
    Amén.

  5. Oración final

    Ángel de la guarda,
    dulce compañía,
    no me desampares
    ni de noche ni de día.

    Santos ángeles custodios,
    rogad por nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.