Día 9 de 9
Noveno día — Víspera del 2 de octubre
Oración de todos los días
Ángel de Dios,
que eres mi custodio,
pues la bondad divina me ha encomendado a ti:
ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname.
Amén.Lectura del día
12 Cuando tú orabas con lágrimas, y enterrabas a los muertos, y te levantabas de la mesa a medio comer, y escondías de día los cadáveres TOBÍAS en tu casa, y los enterrabas de noche, yo presentaba al Señor tus oraciones. 13 Y por lo mismo que eras acepto a Dios, fue necesario que la tentación o aflicción te probase. 14 Y ahora el Señor me envió a curarte a ti, y a libertar del demonio a Sara, esposa de tu hijo. 15 Porque yo soy el ángel Rafael, uno de los siete espíritus principales que asistimos delante del Señor.
Meditación del día 9
Mañana es su fiesta. Lo que queda es la oración de dos líneas que se puede rezar toda la vida.
Al final del libro de Tobías, el compañero de viaje que había acompañado al joven Tobías, lo había protegido y había ayudado a curar a su padre, revela quién es: soy Rafael, uno de los siete ángeles que están ante el Señor. Durante todo el camino estuvo a su lado, y Tobías no lo sabía.
Mañana es la fiesta de los santos ángeles custodios, el 2 de octubre. El libro de Tobías es uno de los textos que más han alimentado esta devoción: un ángel que camina con alguien, le aconseja, lo cuida y luego se retira sin pedir nada. No es un genio que concede deseos, sino un compañero.
Lo que queda de esta novena es una oración tan breve que se aprende de niño: Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. Muchos la han rezado toda la vida, en la cama de pequeños y en la cama del hospital de mayores. Sigue rezándola. Y enséñasela a algún niño, como alguien te la enseñó a ti.
Petición
Ángel de mi guarda, gracias por estos nueve días.
No me desampares ni de noche ni de día.
Amén.Oración final
Ángel de la guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día.Santos ángeles custodios,
rogad por nosotros.
Amén.
Con este día se cierra la novena.